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Turismo Sostenible: Consejos para alcanzarlo

Llega la época del año por excelencia, el periodo de vacaciones. Los últimos años se ha incrementado el número de viajes que se realizan, promovido sobretodo por las imágenes que se muestran en redes sociales y medios de comunicación convencionales. Este año podríamos intentar apostar por el turismo sostenible, en el que prime la naturaleza y la cultura local, sobre el turismo de masas. ¿Te apuntas al ecoturismo?

Es normal que todos nos queramos ir de vacaciones, explorar sitios remotos, ver cosas curiosas que contar a nuestros amigos y familia, pero es importante que lo hagamos con un poquito de responsabilidad. ¿Por qué decimos un poquito? Porque sabemos que viajar, salir de nuestra rutina y tener que adaptarnos a lo que nos pilla a mano en el momento, puede hacer que nuestro objetivo de no generar residuos se caiga por la borda. El simple hecho de salir de casa y no tener a mano nuestros utensilios zero waste, ya puede hacer que tengamos que optar por productos de usar y tirar. Por eso un poquito de responsabilidad y consciencia de nuestros actos siempre viene bien cuando queremos practicar el turismo sostenible.

En este artículo queremos dejarte algunos consejos que pueden hacer que tus vacaciones sean más ecológicas. Con estos tips no pretendemos que sean las vacaciones sostenibles perfectas, pero sí que pueden reducir el impacto medioambiental de estos meses llenos de ocio y diversión.

Organízate

Planificar las vacaciones de antemano puede ayudarte a reducir de manera considerable el impacto de éstas. Puedes pensar como vas a llegar, qué actividades te gustaría hacer en el destino, qué cosas son típicas allí,… En esta primera fase es importante que pensemos en el impacto medioambiental, social y económico que van a tener nuestras vacaciones, para intentar reducirlo al máximo.

Este tipo de turismo sostenible y consciente también es conocido como turismo lento, viene del concepto de comida rápida, y lo que pretende transmitir es que las vacaciones debemos disfrutarlas, ser conscientes de donde estamos, lo que estamos haciendo, de la gente que vive ahí, las costumbres y tradiciones. El turismo lento es estar en el presente durante todo el viaje.

Planear bien los días que estás allí e invertir unos minutos de cada mañana en rellenar tu botella reutilizable, preparar un snack o descargarte el recorrido de ese día en el móvil, te ayudará a reducir tus residuos y evitará que compres agua embotellada, aperitivos envueltos en plástico o mapas.

Formato digital

Hoy en día tenemos la opción de tener todo en el móvil, desde los billetes de viaje, hasta los números de reserva, guías, mapas, listas de restaurantes, museos, … Si te organizas bien y con suficiente tiempo podrás tener todos los documentos de viaje al alcance de tu mano.

Además podrás mirar el horario del transporte público, las opiniones de otros viajeros sobre un local, reservar entradas para ese mismo día y hacer preguntas de cualquier tipo mientras te mueves por la ciudad.

Menos equipaje

Viajar con menos equipaje es un gustazo, piénsalo ¿realmente necesitas un look para cada día? Si tu viaje es de una semana puedes llevarlo todo en una mochila siguiendo la regla del tres: 3 camisetas y 3 pantalones. Así te dará tiempo a lavar y secar mientras disfrutas de tus vacaciones.

Además, si metes menos ropa en tu maleta, tendrás espacio para llevar tus productos reutilizables como: botellas, bolsas de tela, cubiertos, compresas de tela/copa menstrual, … Aunque estemos de vacaciones hay cosas que vamos a necesitar, ¡que no se te olviden!

Algo que hacemos nosotros es llevar ropa que está vieja o que sabemos que no vamos a utilizar más. Por ejemplo, ese bañador que está un poco pasado o esa ropa interior que lleva más años contigo que tu novio, puedes usarla durante el viaje y antes de volver a casa tirarla. Así te ahorrarás ir cargando de vuelta con tanto equipaje.

Alojamientos eco

Siempre recomendamos apostar por alojamientos que tengan una política ambiental establecida y lo más acorde posible con los principios del zero waste y el turismo sostenible. Ir de camping, a casas rurales o apartamentos locales, suele reducir considerablemente el impacto de nuestras vacaciones. Debemos pensar bien dónde estamos dejando nuestro dinero y qué tipo de acciones estamos fomentando.

Aún así, si no podemos evitar ir a un hotel, podemos aplicar ciertos trucos para evitar que nuestra estancia sea tan contaminante, como por ejemplo: reutilizar las toallas del baño varios días, no pedir que nos cambien las sábanas o utilizar nuestros propios productos de higiene en vez de los que ofrece de manera gratuita el hotel. También puedes hacer un consumo responsable de la energía y del agua del hotel, lo más sostenible en estos casos es no dejar el aire acondicionado o las luces encendidas.

En la web de Biosphere Tourism podemos encontrar una lista de alojamientos que cumplen con las directrices de sostenibilidad. Para que estos hoteles consigan la certificación deben demostrar que contribuyen a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y el Acuerdo de París contra el cambio climático, que se pueden encontrar en la Carta Mundial del Turismo Sostenible +20.

Transporte

La forma más ecológica de moverse, cuando queremos hacer turismo sostenible, y la que menos energía consume es el tren; aunque esta opción depende mucho de a donde vayamos. Una vez en el destino, ir andando o alquilar una bicicleta para recorrer la zona reduce nuestra huella ecológica a cero. También puedes utilizar los medios de transporte locales como tranvías y metros. Si optas por alquilar un coche en el destino, lo mejor es decantarse por uno eléctrico ¡reducirá tu huella ecológica hasta un 40% en comparación con un coche convencional!

Otra opción, un poco menos sostenible, es ir en coche. Si eliges este método y te sobran asientos en el coche, puedes optar por aplicaciones como Blablacar para alquilar esas plazas libres. De esta forma, además de ayudar a alguien que va a la misma ciudad que tú, ahorrarás dinero y las emisiones de CO2 serán inferiores que si cada uno fuese en su propio vehículo.

Por último, la alternativa menos ecológica es el avión, ya que consume entre 7 y 10 veces más energía que el tren; aunque entendemos que a ciertos destinos no se puede llegar si no es en avión. Aún así, algunas compañías aéreas te dicen cuánto CO2 se va a emitir y en función de esto puedes elegir cuál es la que menos contamina. Junto con los aviones se encuentran los cruceros, estos consumen una gran cantidad de petróleo por día y la experiencia que tendrás en las ciudades será tan express que no tendrás tiempo de disfrutarlas ni conocerlas al máximo.

Comida local

Aunque estemos de vacaciones no podemos perder de vista nuestros objetivos. Evitar los restaurantes de comida rápida o alimentos envasados de los supermercados es muy importante. Además uno de los principios del turismo sostenible es conocer la región en la que estamos.

Integrarse en la cultura que estamos visitando es una de las cosas más enriquecedoras de viajar, por eso debemos ir donde los residentes locales van. Visita los mercados, prueba su gastronomía y productos artesanales, de esta forma también estarás contribuyendo al desarrollo de la población de esa región. Puedes preguntar a la gente que vive allí, comprar todo lo que necesites y hacer un picnic. Incluso, si tienes dudas, puedes mirar si el menú de un restaurante está utilizando alimentos locales y de temporada.

Para este punto es importante que lleves de casa una botella, cubiertos y vasos reutilizables, bolsas de tela, envoltorios ecológicos, tuppers,… Todo lo que creas que vas a utilizar para hacer una pequeña compra.

Evita los souvenirs de copia y pega

Algo típico de las vacaciones son las tiendas atestadas con productos hechos en otro país que alaban el país que estamos visitando. En vez de caer en la trampa de comprar souvenirs sin historia e impersonales, puedes optar por otras opciones más auténticas. Por ejemplo, puedes comprar productos artesanales, guardar la botella de cristal de esa cerveza tan rica que te tomaste viendo la puesta de sol o llevarte el posavasos de esa terraza tan mona.

Las fotos también cuentan como souvenirs, saca una foto de algo que te recordó a alguien o de un sitio que te recomendaron y te encantó. Al final, lo que apreciamos cuando alguien vuelve de viaje y nos da un regalo, es que se hayan acordado de nosotros. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con algo que lleva un toque personal?

Si visitas una zona costera, practicas buceo y se te antoja arrancar un trozo de coral para llevártelo de recuerdo, piénsatelo dos veces. Esta práctica, bastante común entre turistas, además de perjudicar al arrecife y los animales que viven ahí, contribuye a su extinción y está prohibida por ley en muchas comunidades. Este ejemplo se puede aplicar con otros “souvenirs naturales” que se pueden encontrar en la naturaleza de la zona que estemos visitando.

En reumen, no te lleves la naturaleza de su lugar de origen, porque podrías estar fomentando la extinción de ciertas especies autóctonas y poniendo en riesgo la riqueza biológica de esa región.

No hagas actividades con animales

Estamos seguros de que en muchos países te dirán que es típico dar una vuelta en elefante, camello o caballo y que no pasa nada por ello. O que lo normal para los turistas es bañarse con delfines en un acuario controlado. Todas estas actividades que en un principio pueden parecer inofensivas, están incentivando el uso y maltrato de animales por el mero divertimento de los extranjeros. Al fin y al cabo es una actividad económica que pretende sacar dinero a costa de los animales; por lo que, si puedes hacer una actividad que no involucre a ningún animal mejor que mejor.

Si de verdad quieres practicar un turismo sostenible intenta no involucrar el bienestar de un animal o del medio ambiente. En este punto también entran los espectáculos con animales, zoos y acuarios. Si quieres ver animales puedes visitar de forma responsable su hábitat y verlos en libertad.

Cuida el sitio en el que estás

Muchas personas parece que cuando van de vacaciones pierden el respeto absoluto por las personas y cosas que les rodean. Solo por estar en un país diferente donde nadie te conoce no quiere decir que tengas derecho a comportarte de manera incívica, tirando basura al suelo, llevándote elementos de la flora y la fauna o no teniendo educación a la hora de dirigirte a la gente que vive allí.

Intenta sacar tiempo antes del viaje para informarte sobre la cultura, normas y tradiciones del sitio que vas a visitar. De esta forma evitarás comportarte de manera ofensiva y conseguirás una mayor conexión con la población. También te ayudará a entender porque hacen las cosas de cierta manera y cuál es la historia del país.

Aquí también queremos hacer una pequeña mención al reciclaje, y es que, aunque no conozcas la zona, estamos seguros de que habrá contenedores de reciclaje en las cercanías. Por lo que guarda tu basura de la playa, la montaña o del picnic que acabas de disfrutar y busca la papelera correspondiente.

Conclusión

En resumen, el turismo sostenible se basa en conseguir generar el menor impacto posible en el destino al que vamos, respetando y disfrutando de la naturaleza y la cultura local. Debe ser una experiencia enriquecedora tanto para los residentes como para los visitantes.

Nos gustaría que este año, intentemos entre todos descartar destinos turísticos masificados y actividades que pueden tener un alto coste medioambiental o social. Antes de lanzarnos a reservar hoteles, vuelos y actividades, tomémonos unos segundos para recapacitar y pensar en el impacto de nuestras vacaciones, sopesando otras opciones más sostenibles.

Al fin y al cabo, el turismo sostenible es una opción que tenemos a nuestro alcance, solo depende de nosotros y del compromiso que queremos tener con el medio ambiente.

Cuéntanos, ¿cómo van a ser tus vacaciones este año?

¿Y tú qué opinas?

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