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plástico microplasticos y papel

Del plástico al papel, ¿estamos empeorando la situación?

Imaginemos que estamos en un supermercado y nos dan a elegir entre una bolsa de plástico o una de papel. Seguramente no lo dudemos ni un segundo – “siempre la de papel, es más sostenible”. Y es posible que a primera vista parezca la opción más ecológica. O, por lo menos, no vemos tantas fotos en Instagram de bolsas de papel contaminando la naturaleza, ¿no? Es obvio que hay un debate abierto en torno al plástico, que muchas veces pasa por alto la raíz del problema – su uso -. Al fin y al cabo es un material que ha revolucionado nuestras vidas, pero ¿a qué precio?

El plástico, utilizado adecuadamente, no debería generar todos los problemas que está causando actualmente. Piénsalo, no podemos comparar la utilidad y el impacto de un tupper que el de una pajita. Por lo tanto, creemos que el debate no debe centrarse tanto en el plástico en general, sino en el uso desmedido de productos desechables. Este es el principio del problema sin importar el material. Aunque en relación con los productos de usar y tirar desgraciadamente lo que más vemos es plástico.

¿Es el papel un buen sustituto del plástico?

En relación con las bolsas de plástico y de papel, lo cierto es que estamos sustituyendo un material desechable por otro que tiene una huella ambiental considerable. El proceso para ambos materiales es el mismo: extracción, tratamiento y reciclaje. Y es que estamos hablando de materias primas escasas, porque tanto el petróleo como la madera son limitados. ¿Podemos cambiar todos los envases plásticos desechables por papel o cartón solo por la idea romántica que está asociada a ello? Ambos son reciclables, sí, pero ¿qué nos hace pensar que la gente va a reciclar el papel más que el plástico?

Aún sabiendo que el papel puede ser reciclado hasta 11 veces y que el porcentaje de gente que recicla papel es mayor respecto al porcentaje de personas que reciclan el plástico; existe la incertidumbre de que mucho del empaquetado sostenible que se está fabricando no será reciclado. Según la EPA, las bolsas de papel no se degradan tan rápido como pensamos en los vertederos y generan un 80% más de desperdicios sólidos.

Sin duda, cuando hablamos de reciclaje, es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Por ejemplo, en Europa estamos generando 25.8 millones de toneladas de residuos plásticos, de los cuales menos del 30% son reciclados y 500 mil toneladas acaban en mares y océanos. Por eso, hacernos cargo de la basura que generamos y preocuparnos de a dónde va a parar una vez la desechamos de nuestra vida, debería ser una prioridad para poder apreciar un cambio sustancial. Reduciendo el mar de plástico y cada isla de basura que estamos creando en los océanos del mundo.

El dilema entre las bolsas de plástico y las bolsas de papel

Sabemos que en algunos supermercados se están prohibiendo las bolsas plásticas y que, en el caso de España desde Julio del 2018, se obliga a los consumidores a pagar por las bolsas de plástico. Aunque siguen existiendo excepciones y negocios que no te cobran por una bolsa de plástico o que ni siquiera te preguntan si la quieres o no.

Investigando un poco más, hemos descubierto algunos estudios que afirman que esta prohibición puede tener repercusiones negativas para el medioambiente, asegurando que el papel es tan contaminante como el plástico. Esto es así porque durante los últimos años se ha comprobado que la producción, manufacturación y reciclaje de las bolsas de papel conlleva un mayor consumo de energía, combustible y agua que las de plástico. Además de generar una cantidad superior de gases invernadero en su tratamiento. Llegando a la conclusión de que es más eficiente fabricar nuevas bolsas de papel que reciclarlas – lo cual es alarmante y alucinante.

El consumo de papel

Aunque parece que el papel está teniendo su momento estelar en estas décadas, lo cierto es que desde la época de la imprenta se están talando árboles sin medida. Desde revistas, libros, periódicos, cuadernos, folios, pasando por los post-its, propaganda y embalajes de papel – estamos rodeados de papel. Se estima que anualmente cada persona consume varios cientos de kilos de papel. Para que te hagas una idea, cada español consume aproximadamente unos 4 árboles de 12 metros de altura al año. Y estos datos varían según el país, de aquí nos surge una duda ¿cómo es posible que todavía queden árboles en La Tierra?

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Yale se talan 15 mil millones de árboles al año, y en un centenar de años no quedará ninguno. En este sentido, el consumo de papel reciclado sería lo más “sostenible”, porque estaríamos evitando la tala de árboles. Pero ya hemos visto que esta opción es más contaminante de lo que creíamos. Por lo que en el caso de las bolsas, sin duda, lo más sostenible sería utilizar bolsas de tela, que son más resistentes y duraderas.

Nuestra responsabilidad como consumidores y generadores de basura

Un estilo de vida sostenible no se basa solo en el tipo de envoltorio en el que viene el producto que compramos, sino que es una elección continua de las cosas que hacemos, no solo cuando consumimos. Nos llama la atención que solo se critique el envase de algunos productos, sin reparar en el contenido. Lo que queremos decir es que, si de verdad queremos generar un cambio con nuestras acciones, no podemos quedarnos en la superficie, en el envoltorio o caja en la que viene un producto en concreto. Nos alegra que algunas grandes superficies nos den la opción de llevar nuestros propios envases y bolsas, obviamente es un pequeño porcentaje de la solución, pero no debemos dejarnos engañar.

Tampoco podemos caer en el círculo vicioso de tirar todo lo de plástico, solo porque es malo – aunque si es algo que ponga en riesgo tu salud o la de tu familia deberías hacerlo -. Nos referimos principalmente a cosas útiles, que todavía le quedan años de vida, como por ejemplo peines o pinzas de la ropa. Miremos el lado positivo, algo bueno del plástico es que es súper duradero y siempre será mejor que esté en tu casa cumpliendo una función, que en la naturaleza contaminando. No creas que para llevar un estilo de vida zero waste tienes que deshacerte de todo, si funciona, se puede reparar o reutilizar, no lo tires a la basura. Si tienes servilletas de papel, bolsas de plástico o cuchillas de afeitar desechables, utilízalo. Empieza con lo que tienes y según tus necesidades ve sustituyéndolos por productos sostenibles.

La comunidad zero waste surgió con la intención de reflexionar sobre el sistema, debatir y buscar alternativas. Todos estamos de acuerdo en que el mejor residuo es el que no se genera, pero primero debemos ser conscientes de nuestra basura y esto no es fácil – a los seres humanos nunca nos ha gustado la basura -. Recordemos que esta forma de vida no la hemos escogido para conseguir la aprobación y el agrado de los demás, hemos tomado este camino por voluntad, valores y principios, por respeto al planeta y a nosotros mismos. Es un despertar individual, y el siguiente paso es la acción colectiva y el activismo local. Por lo tanto, juzgar y señalar a otras personas que llevan su propio ritmo es contraproducente.

El futuro del plástico

La buena noticia es que ya ha comenzado la cuenta atrás para los productos plásticos de un solo uso. Por ejemplo los cubiertos, platos, vasos, pajitas, recipientes o envases de poliestireno irán desapareciendo en estos años con el fin de alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. Por eso, en el 2021 se prohibirá la venta de este tipo de productos – siempre y cuando tengan un sustituto reutilizable y asequible -, además de fijar un aumento del 25% de plástico reciclado en las botellas de bebida para el 2025. Otra de las propuestas planteadas es implementar el sistema de depósito, devolución y retorno de ciertos envases de bebidas, como ya ocurre en otros países de la Unión.

Sin duda estas acciones marcarán la diferencia y pondrán freno a la contaminación por plásticos y microplásticos en entornos naturales. En España las comunidades que se encuentran en la cabeza de este cambio son Navarra, Baleares y Valencia. En todas estas regiones se están llevando a cabo medidas para frenar la generación de residuos y están apostando por una economía circular. Esperamos que el resto de las comunidades se vayan uniendo a este movimiento. Si quieres leer la proposición de Ley para la reducción de los plástico de un solo uso en España haz clic aquí. Si te interesan las medidas acordadas en la Comisión Europea puedes leer más en este enlace.

Estas medidas y propuestas Europeas se comienzan a alinear con los ideales de Paul Palmer. Él fue el fundador de Zero Waste Systems Inc. y Zero Waste Institute, y tenía la idea de que el reciclaje, aún siendo útil, no era suficiente y que la sociedad debía llegar a un punto en el que los productos que se diseñasen pudieran ser reutilizados de manera perpetua, sin generar desechos. Además pensaba que, como consumidores, cuando tiramos algo a la basura la responsabilidad adherida a ese objeto cambia y pasa a ser algo que ya no es nuestro, y que queremos que se lleven de nuestra vista lo antes posible. Para él, el hecho de generar basura es un signo de error, ya que estamos desperdiciando los recursos.

Nuestra relación con la basura

Lamentablemente estamos acostumbrados a generar residuos, por lo que la idea Cero Residuos parece una utopía. Pero la parte positiva es que una costumbre la podemos cambiar y, si estamos acostumbrados a generar basura, podemos desacostumbrarnos si nos lo proponemos y nos fijamos nuevos hábitos, buscando alternativas no desechables. Curiosamente, casi toda la basura que encontramos desperdigada por la naturaleza se generó a partir de la década de los 60, porque antes no se producían tantas cosas desechables y cuando comprabas una cosa te duraba toda la vida – literal, el concepto de obsolescencia programada todavía ni existía -.

Sin embargo, hoy en día las cosas son muy distintas. Como hemos comentado en otras ocasiones, la moda rápida, la comida envasada y los utensilios de plástico parecen el pan de cada día. Aunque nunca perdemos la esperanza, y creemos que, si pudimos hacer las cosas mal en tan pocos años, podemos revertir la situación si cambiamos nuestra relación con lo que compramos y la basura que generamos.

Asumir la responsabilidad que tenemos con nuestros desperdicios es el primer paso. No podemos pensar que nuestra basura es la responsabilidad de otro. Cada vez que compres un producto, comprométete en preocuparte de dónde va a parar cada parte de él, y si nada va a la basura mejor que mejor.

En esta ocasión queremos recomendaros un documental en español “Océanos de plástico – Contaminación de mares”, que aborda el tema de la generación de residuos plásticos y su impacto en el medioambiente.

3 Replies to “Del plástico al papel, ¿estamos empeorando la situación?”
  1. Siento decir que es un despropósito poner al papel al nivel del plástico. No mencionas en tu artículo que el papel viene de fuentes renovables. Sólo se necesita: CO2 y agua para hacer la fotosíntesis. La madera se saca de explotaciones silvícolas. Afirmar que es que para generar papel hay que talar muchos árboles, es como decir que para tener harina de trigo hay que matar a muchas plantas. Ambos son cultivos, se pueden hacer de forma más o menos sostenible, pero SIEMPRE se vuelve a sembrar/plantar. Cuando una planta/árbol crece, es el momento en que más CO2 captura, es decir, un árbol maduro en letargo, absorve menos CO2 que uno joven en crecimiento. Además de que el papel es BIODEGRADABLE. No encontraréis trozos de papel en estómagos de peces. En la orina de cualquier ser humano no apareceran micropapeles, y sobre todo, no habrá que extraer un reservorio de CO2 como es el petróleo, que entre otras cosas emite óxidos de nitrógeno, QUE NO PUEDEN SER ABSORVIDOS por las plantas, para generarlo. Si bien no es la panacea, y lo mejor es reducir residuos, reutilizar y reciclar, eso de que la madera no es ilimitada es un argumento ambiguo. Todo es limitado, pero la madera, al igual que los granos de trigo, son renovables. Ambos son cultivos. Se hacen auténticas atrocidades con algunas industria papeleras, y en algunos montes donde se ponen especies no autóctonas de rápido crecimiento, pero ni de broma se puede poner al nivel del plástico. Las explotaciones silvícolas, además sirven para gestionar mejor el monte, mantenerlo liempo de combustibles y basura, y dar vida a pueblos abandonados. Me sorprende mucho estas equiparaciones con compuestos tan contaminantes y que persisten décadas sin degradarse, como el plástico.

    • Hola Rafa,
      Sentimos que la idea principal que tratábamos de transmitir con el artículo no haya quedado clara. Nosotros pretendíamos dejar claro que lo mejor es no utilizar productos desechables de un solo uso, sean del material que sean. Obviamente, el plástico contamina más que el papel y todos somos conscientes de ello, pero aún así no queríamos dejar de mencionar que el papel no puede convertirse en el sustituto de todos los envoltorios plásticos que existen hoy en día, ya que sería pasar el problema de un material a otro – aunque el papel sea menos contaminante y provenga de fuentes renovables.

    • Depende de como lo miremos el asunto puede ser equiparable o no.

      En mi opinión lo mejor sería rechazar productos desechables. Para producir una bolsa de papel se necesita cuatro veces más energía que para fabricar una de plástico, además de una mezcla de químicos para obtener el producto final, que generan tóxicos que contaminan el agua y el aire.
      Sí, las ventajas del papel es que proviene de fuentes renovables, es reciclable y biodegradable. Pero no nos debemos quedar solo con estas características para pensar que es más sostenible. (http://www.niassembly.gov.uk/globalassets/documents/raise/publications/2011/environment/3611.pdf)

      Por último, en cuanto a las explotaciones silvícolas, asegurarse de que el papel tenga el sello FSC.

¿Y tú qué opinas?

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