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Compresas ecológicas y porqué es importante utilizar alternativas sostenibles

Las compresas ecológicas de tela, y otras opciones sostenibles para la menstruación, están ganando mucha fuerza entre la comunidad zero waste por sus beneficios y la facilidad de uso. Aunque, todavía hay muchas dudas cuando hablamos de las compresas reutilizables. Parece que no nos terminamos de fiar de que unas capas de tejido vayan a mantener nuestra regla en su sitio.

El periodo es algo muy íntimo que cada mujer gestiona de la mejor manera posible. Aún siendo algo tan natural y que todas compartimos, da la sensación de que a veces nos avergonzamos de tenerla – quizá se deba a los fantásticos anuncios que dicen que en “esos días del mes” olemos mal, o que necesitamos X producto para estar súper cómodas y así poder hacer saltos mortales sin miedo a llenarlo todo de sangre -.

La realidad

Quizá no quieras que te digamos cuáles son las opciones más sostenibles porque, en el fondo, estaremos removiendo algo en tu conciencia que te resulta incómodo. Y eso suele ser la cantidad de residuos que generamos con las compresas y tampones desechables. Pero no solo vamos a hablar de este problema. Como ya dijimos en otro artículo, “hay que ser valientes y mirar al problema a los ojos si lo que queremos es encontrar una solución”. Y, lamentablemente, los productos desechables relacionados con la menstruación no solo acarrean un problema medioambiental.

Por eso, queremos que todas seamos conscientes y estemos informadas sobre el problema ambiental, económico y sanitario que conlleva utilizar productos de higiene íntima de usar y tirar.

Motivos para utilizar alternativas sostenibles

Ha comenzado la cuenta atrás para los productos plásticos. La Unión Europea ya está tomando medidas para reducir el consumo de productos desechables que tengan alternativas reutilizables y asequibles. Entre estos productos se encuentras las compresas y tampones de usar y tirar, que aunque no desaparecerán por completo del mercado, deberán especificar en la caja cuánto plástico contienen y cómo tirarlo de manera adecuada.

A continuación te presentamos los 4 motivos principales por los que es recomendable hacer que tu menstruación sea sostenible.

Generación de residuos no reciclables

Se estima que una mujer en cada periodo gasta unos 20-25 tampones o compresas por cada ciclo menstrual, que suman un total aproximado de 300 al año. Ahora, ¿cuántas mujeres en el mundo están en la edad menstrual? Así a voz de pronto, hay entre un 25% y un 30%, que se traduce en más de 2 mil millones de mujeres. Por lo que, si las cuentas no nos fallan, al año estaríamos consumiendo alrededor de 600 mil millones de productos desechables. Sin tener en cuenta las compresas postparto o de pedida de orina.

Solución al impacto ambiental

Tanto los tampones como las compresas no son reciclables. Pero muchas mujeres los tiran por el váter pensando que se van a deshacer. Esto es un pensamiento poco lógico. Primero porque los tampones en contacto con el agua se hinchan y pueden acabar atascando tuberías. Segundo porque las compresas están fabricadas casi en su totalidad por plástico, y este no se disuelve con agua. Aunque lo más preocupante es que muchos de los residuos que se tiran al váter, van a parar a los ríos y océanos. Dependiendo del fabricante, los productos de higiene íntima de un solo uso tardan unos 150 años en descomponerse, teniendo en cuenta el aplicador de plástico que muchas marcas incluyen y que, desgraciadamente, algunas mujeres también tiran al váter – ¡alegría! -.

Deja de sufrir la tasa rosa

Aunque la regla es algo natural, los productos desechables tienen un IVA del 10%. Es decir, alguien ha decidido que esos artículos no son un artículo de primera necesidad. Pero si le preguntan a cualquier mujer, estamos seguros que dirá que para ella sí lo son. Y al final, vas a pagar lo que te pidan, ya sean 2 o 5 euros – porque lo necesitas -. Tomando como ejemplo los precios de un supermercado “barato”, puedes conseguir 14 compresas por 1,99€ y 22 tampones por 4,05€. Ahora, aplicando las estimaciones anteriores, si una mujer utiliza 20 tampones/compresas al mes, nos sale una suma anual de 34€ si elige las compresas y 44,50€ si elige los tampones. Si estos resultados los multiplicamos por los años de edad fértil y los periodos en los que se utilizan compresas postparto o de pérdida de orina – los cálculos se nos van de las manos -.

Aunque las compresas ecológicas y las copas menstruales también aplican un IVA que desgraciadamente no es considerado de primera necesidad. Sin embargo, con estas opciones sostenibles es obvio que el ahorro a largo plazo es espectacular y la generación de residuos se reduce drásticamente.

Cuida tu cuerpo

Muchas multinacionales de compresas y tampones han tenido que publicar de qué están compuestos sus productos. Estos se resumen en algodón, rayón (una fibra artificial de celulosa) y poliéster o polipropileno en el caso de los tampones. Polietileno con microporos, poliéster, viscosa, celulosa y gel absorbente en las compresas. Además de blanqueantes sintéticos en ambos casos.

A las chicas del equipo nos da rabia pensar en la cantidad de toxinas que hemos estado introduciendo en nuestro cuerpo de forma voluntaria – tampoco conocíamos otras alternativas -. Aunque siempre nos ha dado un poco de mal rollo pensar que, las fibras de los tampones – esas pelusillas que todos tienen alrededor y que se caen con solo tenerlos en la mano – muy fácilmente pueden quedarse en el interior cuando sacamos el tampón. Son estas fibras sintéticas las que generan el entorno ideal para el desarrollo de bacterias conocidas como Staphylococcus aureus. Éstas son responsables del Síndrome de Shock Tóxico (SST) que afecta a 1 de cada 100 mil personas. No solo los tampones pueden generar este Síndrome (también lo pueden padecer hombres y niños).

Otro dato recogido por el Departamento de Biología Molecular de la Universidad de Illinois, asegura que algunas empresas de tampones introducen asbesto en sus productos. Estos minerales hacen que aumente la hemorragia, con la intención de que se compren más tampones. Por si fuese poco, las compresas de plástico producen alteraciones en la microflora. Pudiendo provocar candidiasis, ya que aumentan la humedad y temperatura.

 

Si todo esto te ha removido las tripas y ya estás googleando cuántos años de vida te quedan por haber utilizado tampones y compresas. Te aconsejamos que no te vuelvas loca y leas las alternativas sostenibles que hemos probado y recomendamos.

 

Alternativas sostenibles

Obviamente, queremos aprovechar el momento para presentarte nuestras compresas ecológicas de tela y resolver las dudas que hemos estado recibiendo por las redes sociales, además de dar al final otra opción que a algunas del equipo les funciona y que quizá te guste más que las compresas de tela – para gustos las opciones -.

Con el set que vendemos en la tienda recibirás 5 compresas ecológicas de tela negra dentro de una bolsa de transporte. La bolsita es genial para llevarla en el bolso y poder cambiarte la compresa estés donde estés. Como todo es de color negro es súper discreto. Además, tenemos activa una promoción en la que puedes adquirir dos kits de compresas reutilizables, así la segunda unidad se la puedes regalar a una amiga, a tu hermana o a quien tú quieras.

¿Qué son exactamente las compresas ecológicas de tela?

Las compresas eco son la alternativa a las compresas de plástico desechables con alas. Lo que las diferencia es que las compresas de tela no tienen un adhesivo en la parte posterior. Se sujetan a tu ropa interior con un cierre de clic. Además, están fabricadas con tela minky, materiales y microfibras naturales, como bambú y carbón activo; por lo que son más flexibles, transpirables y se adaptan mejor a tu cuerpo.

Tienen un tamaño de 16cm de ancho (alas incluidas) x 22,5cm de largo, la superficie absorbente es de 19x5cm. Se considera un tamaño estándar que es ideal para utilizarlas durante el día o la noche. Se pueden usar como compresas de noche porque uno de los beneficios de las compresas de tela, es que tienen un poder de absorción mayor que el de las compresas de usar y tirar. Después de probarlas, las recomendamos tanto para periodos ligeros como abundantes.

¿De qué están compuestas las compresas?

Nuestras compresas ecológicas de tela tienen 4 capas:

  • Dos capas de tela minky en el exterior. Es un tejido muy suave, normalmente utilizado para productos de bebé, que previene irritaciones, picores y rozaduras.
  • Una capa de bambú y carbón activo que hace que las compresas reutilizables sean súper absorbentes, transpirables y antibacterianas. El carbón activo, además, absorbe el olor de una manera muy eficaz.
  • Una capa de microfibras impermeable de pul, que hace que la menstruación no traspase a tu ropa interior, evitando fugas aún con periodos abundantes.

En los extremos de las alas hay un cierre de clic, para que puedas ajustar la compresa alrededor de tus braguitas. Por eso son muy fáciles de poner y quitar, haciendo que su uso sea fácil y cómodo. Este cierre también es muy útil para doblar la compresa sobre sí misma y transportarla una vez la hayas utilizado. Pero no te olvides de ponerla en remojo en cuanto llegues a casa para que sea más fácil lavarla después.

¿Cómo se lavan las compresas de tela reutilizables?

Las compresas sostenibles son muy fáciles de lavar. Puedes lavarlas a mano con agua fría y jabón o detergente suave. Luego solo tienes que dejarlas secar unas horas para volver a utilizarlas.

También puedes lavarlas en la lavadora. Aunque si no tienes pensado poner una lavadora en ese mismo momento, te recomendamos que las dejes en remojo para que la sangre no se seque. Si optas por esta opción el ciclo de lavado debe ser suave y la temperatura a 30 grados. Tampoco es recomendable utilizar suavizante o lejía, ya que esto estropea los materiales. Por ese mismo motivo, no se pueden planchar, meterlas en la secadora o ponerlas directamente sobre un radiador.

¿Por qué las compresas ecológicas de tela no se pueden lavar con agua caliente?

No se pueden lavar con agua caliente porque reduce la capacidad de absorción del carbón activo y las fibras de bambú, estropeando con ello su función principal. Además, el agua caliente fija las manchas de sangre, haciendo que sea más difícil quitarlas después.

¡Un truquito para quitar las manchas más resistentes! Sumerge las compresas en un barreño con agua y sal durante una hora. Después aclara las compresas y ponlas a secar al sol, esto hará que la mancha desaparezca y quedarán como nuevas.

¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar la compresa?

Esto varía según el día del periodo en el que te encuentres, lo tienes que ir viendo tú a lo largo del día. Lo normal es que para periodos menos abundantes (o combinadas con una copa menstrual), puedes llevarlas puestas durante más horas; mientras que los días en los que tu menstruación es más abundante las tendrás que cambiar más a menudo. Por esta razón vendemos un set de 5 compresas. Así nunca te quedarás sin protección a mitad del día y tendrás suficientes compresas limpias entre lavados.

¿Cuántos años duran las compresas ecológicas?

Las compresas de tela, con los cuidados adecuados descritos más arriba, tienen una vida útil de hasta 5 años. Si echas cuentas, serán meses y meses, en los que no tendrás que pensar en comprar compresas o tampones desechables. Se estima que, con esto, una mujer en 5 años deja de generar alrededor de 8 kilos de residuos.

¿Sirven como compresas postparto o para pérdidas de orina?

Como comentábamos anteriormente, las compresas de tela tienen una mayor capacidad de absorción. Por lo que pueden ser una opción eficiente en estos casos. Aunque de nuevo, depende mucho de la abundancia de flujo o pérdidas que puedas tener. No se pierde nada por intentarlo y ver si cubre tus necesidades. Si funciona estarás generando menos residuos y a la larga estarás ahorrando mucho dinero en compresas desechables.

¿Se mueven o se nota que las llevas puestas?

Al no llevar una capa adhesiva, como las compresas desechables, se mueven un poco – para qué engañarnos – sobre todo cuando vamos al baño. Por eso, después, solo hay que ajustarla de nuevo y seguir con nuestro día. Para que no se desplacen lo mejor es utilizar ropa interior que se ajuste bien a nuestro cuerpo. Otra opción es que la ropa que llevemos encima se ciña bien, para que se queden fijas en su sitio.

Serás más consciente de que llevas puesta una compresa ecológica de tela las primeras veces que las utilices, ya que estamos acostumbradas a cosas más finas. Pero, aun así, la primera vez que nos pusimos una compresa desechable en nuestra vida, también la notábamos.

 

Copa menstrual

Otra alternativa que lleva más años en el mercado es la copa menstrual. Se trata de una pequeña copa de silicona que se introduce y va acumulando la sangre. Existen distintos tamaños, dependiendo de la edad que tengas y de si has tenido hijos o no. La pequeña suele ser para adolescentes, la mediana se recomienda a mujeres de 21 a 32 años y la talla más grande sería para mujeres que hayan tenido hijos (independientemente de la edad que tenga). Aunque la talla, sinceramente, depende un poco de como te notes. Es posible que tengas 30 años y te funcione mejor la talla pequeña que la mediana. Como en todo, es cuestión de probar hasta que encuentres lo que mejor funciona para ti.

Su uso es muy fácil. Cada 8 horas aproximadamente tienes que quitarte la copa, vaciarla en el váter y volver a ponértela, o lavarla antes de introducirla de nuevo. Luego, para desinfectarla solo tienes que hervirla un minuto y guardarla hasta el próximo ciclo. Dependiendo de la mujer, hay algunas que prefieren combinarlas con una compresa y otras que no necesitan nada más que la copa.

Otro punto a favor de la copa es que su material es bastante natural. Por lo que después de los 10 años de vida útil, puedes cortarla en trocitos y tirarla a la basura. Si eres principiante te recomendamos esta copa, que viene con un anillo de extracción y una cajita para que la transportes plegada.

 

Si has llegado hasta aquí y todavía tienes alguna duda sobre las compresas ecológicas de tela. O si quieres aportar algún dato que se nos haya olvidado. Te esperamos en la zona de los comentarios.

¿Y tú qué opinas?

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